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Los tratantes, también llamados brujos, aunque brujo es un término muy amplio, son un tipo especial de taumaturgos, cuyas cualidades no son definidas por sus capacidades innatas, su estudio sobre la magia, o su devoción por una deidad, sino por un pacto con un ajeno poderoso que le concede ciertos dones y poderes, llamado "benefactor".

Venta de magiaEditar

Los tratantes son especialmente famosos por ser capaces de aislar las esencias mágicas que les conceden sus benefactores y encerrarlas en pequeños contenedores. Estos contenedores otorgan poder a aquel que lo porte consigo, es por ello que son muy recurridos por otros aventureros para obtener poderes mágicos, que los tratantes venden por grandes cantidades de oro.

SubclasesEditar

Del mismo modo que los magos se subdividen en diferentes categorías según la escuela que estudia, los tratantes se subdividen en diferentes categorías según el ajeno del que reciben sus poderes.

AdalidEditar

Los adalides son tratantes que han pactado con un arconte, un ajeno celestial de naturaleza legal. Estos conceden al tratante poderes y siervos sagrados para cumplir una determinada causa, en la que el Adalid debe consagrarse constantemente, esta causa recibe el nombre de Máxima. Cuando la Máxima se ha cumplido, el arconte benefactor puede elegir seguir concediendo poder al tratante si este ha sido especialmente fiel a su causa, manteniendo sus poderes y obteniendo un cargo de importancia entre los ejércitos del arconte tras su muerte. Si una vez cumplida la Máxima el arconte considera que el tratante no le ha dado toda la importancia que debiera, o si el brujo abandona su causa, el arconte le retira los poderes sin más.

AngelistasEditar

Los angelistas obtienen sus poderes de un ángel o eladrin, un ajeno celestial de naturaleza caótica. Estos ajenos conceden al tratante poderes como cualquier otro benefactor, pero al contrario que los arcontes, los ángeles no consideran necesario avisar al tratante de sus errores para romper el pacto. Por ello es tal vez uno de los caminos más complicados para un brujo, pues requiere conocer a la perfección la forma de ser del ángel benefactor y saber actuar en consecuencia. Otra forma más sencilla de obtener su poder es sometiéndolo de la misma forma que a un demonio, sin embargo esto hace que el alma del tratante se corrompa, muchas veces de forma irreversible.

DemonistaEditar

Los demonistas son, tal vez, los más osados de los tratantes. Su pacto es de una naturaleza mortal, y prácticamente sentencian sus vidas a cambio de poder. Obtienen sus poderes a un demonio, generalmente de gran importancia, pero debido a la naturaleza caótica de los demonios, se ven obligados a someter al demonio ofreciéndole un trato demasiado tentador para el demonio, lo suficiente como para mantenerlo aplacado mientras el tratante usa sus poderes. Normalmente, cuando el demonio se libera (cosa bastante común), lo primero que hace es destruir el cuerpo del tratante y llevarse su alma, donde esta pasa la eternidad convertida en un esclavo del demonio que una vez subyugó.

DiabolistaEditar

El diabolista es el tratante que obtiene sus poderes de un pacto realizado con un diablo. Los diablos, al ser de naturaleza legal son muy dados a realizar tratos con mortales ofreciendo poderes a cambio de aparentes gangas, cuya verdadera naturaleza no es descubierta por su mortal hasta que es muy tarde. No obstante, un brujo inteligente que se decida por pactar con un diablo sabe negociar con el infernal evitando salir tan mal parado como para perder su alma a los pocos meses de sellar un trato con su "benefactor".

ChalánEditar

Los chalanes son tratantes que se han decidido por pactar con algún señor elemental, o algún ajeno de un plano que no es infernal ni celestial. Los benefactores de los chalanes suelen ser caprichosos líderes con hordas de elementales o de otros ajenos bajo su mando. Los chalanes obtienen sus poderes a cambio de convertirse en sus "perros", teniendo que ejercer de mensajeros entre distintos señores elementales o liderar (o formar parte de) guerras entre ellos, mostrando una lealtad ciega hacia sus benefactores. Otras veces, los benefactores de los chalanes son menos violentos y ofrecer poder al tratante a cambio de bienes materiales, normalmente en forma de tesoros, artefactos valiosos y/o de gran poder, o incluso pueden solicitar bienes más intagibles como por ejemplo cierta información.