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Un paladín es un guerrero santo, entendiendo como "santo" que ha recibido la bendición de un dios de carácter benigno. Son guardianes de las virtudes, protectores de la ley, rectos defensores del bien y castigadores del mal, que han dedicado su vida a defender la palabra de su dios. Como tal, son uno de los pilares sociales más indispensables en un mundo que no ha parado de sufrir los azotes de la avaricia, el odio y la guerra.

No obstante, dependiendo de su fe, un paladín puede pertenecer a una orden u otra y proteger a un dios u otro, y por tanto, cambiar sus costumbres, tácticas de combate o su juicio. Dependiendo de su orden, un paladín portará un equipo concreto. Los paladines de La Órden de Taron, por ejemplo, van a la batalla con un escudo circular de acero y oro y una espada larga, mientras que los paladines de la Órden del Yunque de Bratom, van armados con un martillo de guerra y un largo escudo pavés.

EtimologíaEditar

El origen del término "paladín" en Iskemar proviene de un término llano que la gente de la calle le dio a los primeros guerreros de la Orden de Taron, pues estos se entrenaban originalmente en el llamado "Palatio del Orden" y el nombre oficial que recibían era "Guerreros del Palatio" o "guerreros palatinos". Con la vulgarización de estos términos, la forma "paladín" se hizo común e incluso se adoptó como sinónimo de "guerrero devoto a un dios o una orden religiosa." Aunque no todos los "guerreros devotos" se instruyan en un palacio, todos reciben el nombre "paladín" para diferenciarlos de los soldados y oficiales corrientes que, aunque igualmente luchan y defienden un territorio, lo hacen independientemente de sus creencias y sin la bendición divina directa de un dios.

Órdenes palatinasEditar

Orden de TaronEditar

Una de las órdenes palatinas más reconocidas es la Orden de Taron. Surgieron el Loran durante la Guerra de los Gigantes, con el legendario Aron Thionar como líder de la orden. Con el tiempo, los paladines Taronenses se convirtieron en un icono de grandeza militar y espiritual.

Orden del Yunque de BratomEditar

Esta surgió de forma paralela dentro del ejército del Imperio Kazmahno en la Era Imperial cunado muchos clérigos optaron por aportar su grano de arena enviando soldados para ayudar a los ejércitos del Emperador Barba de Roca. Tras la caida del Imperio, la Órden del Yunque de Bratom se mantuvo integra y se encargó de asistir a los heridos de la guerra ocntra los ogros. Dentro de las regiones de la Soterra Enana, los paladines de esta orden son tremendamente admirados por la pasión que ponen en ayudar a cualquiera que necesite ayuda.

Caminantes de la LágrimaEditar

La orden conocida como los Caminantes de la Lágrima son un grupos de clérigos guerreros de Elara. Sus técnicas de combate, así como sus dones divinos son dignos de ser temidos por cualquiera, sin embargo, en una sociedad magocrática como la de Hoc'Quelas, los Caminantes de la Lágrima no reciben el reconocimiento que otras órdenes palatinas sí reciben.

Caballeros del ArpaEditar

La orden de los Caballeros del Arpa es una sociedad de paladines misteriosa y reclusiva, dedicada a Korde, que tiene su corazón en los profundos cañones de las Llanuras Desgarradas, en el Desierto de Azyakir. Aunque poco conocidos en la superficie, los Caballeros del Arpa son una prodigiosa fuerza palatina a temer, formada en su mayoría por ávisos, gnolls y humanos errantes que han perdido todo en la vida y han jurado lealtad eterna a la diosa Korde. En la región subterránea de Kallah, su importancia es equiparable a la de la Orden de Taron en Loran.

RolEditar

Al contrario que otras clases, la actitud de un paladín debe restringirse a una serie de formas de comportamiento y mantener un código de conducta, inherente a su forma de ser. Un paladín cuyo comportamiento fuera opuesto a las leyes de una región y no respetase otros códigos morales a parte del suyo propio podría ser interesante, pero de cara al concepto de paladín que las gentes de Elanendil tienen, este personaje no sería tal.

Otras clasesEditar

Un paladín es una figura carismática muy apropiada para desempeñar un papel de líder en cualquier grupo, pero gracias a su naturaleza benigna no se ven cegados por el afán de protagonismo. Es por esto que, pese a su forma de vida alejada del gentío, cuando se juntan con otros aventureros los paladines gustan de juntarse con personas cuyas mañas completen las suyas, y les agrada la compañía de cualquier aventurero de buen corazón y de espíritu honesto. Es normal que disfruten especialmente de la compañía de clérigos, sobre todo si la fe de estos se parece a la propia, y de guerreros y bardos, pues con los primeros disfrutan contándo sus experiencias en batalla y con los segundos porque aprecian el arte que estos transmiten.